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7/10/09

El hippie del siglo XXI. Un cuento de izquierdas

Esta entrada no es para meterme con aquellos que utilizan las palabras revolución o comunismo de memoria como quien recita la tabla del dos; no es para meterme con aquellos que afirman estar comprometidos con alguna causa sin entenderla perfectamente. Tampoco es para cuestionar la inteligencia de aquellos que son republicanos por moda. No, de verdad que no. Es para llamarle la atención a un alto porcentaje de los hippies del siglo XXI, no sólo porque cumplen los requisitos que ya he mencionado antes, si no porque, tan idiotas de ellos, han evolucionado a peor. Siempre me cayó bien esta subcultura, mi favorita incluso llegó a ser, pero en el siglo XXI los hippies han transformado su ideología del no-al-consumismo en una moda consumista. En estos tiempos que vivimos muchos llevan elegantes bolsos con el símbolo hippie, muchos llevan gorras, chapitas, mochilas, carteras (y sólo dios sabe qué más artillugios) del Che Guevara. ¡Idiotas! Si el Che vivera os metería una bala en la puta cabeza por borregos, ¿no lo comprendéis? Si realmente sois comunistas, demostradlo. El hippie del siglo XXI dice que es independiente pero no predica con el ejemplo. Todos van a la moda, una moda contraria al resto de modas.

Los iconos hippies han sido reemplazados: antes sólo había un Bob, y era Dylan y no Marley, por su reivindicación y porque se daba más importancia a la letra que a la droga. Jim Morrison, Jefferson Airplane, The Beatles, The Who, Grateful dead, Pink Floyd, Joan Baez y, claramente, otros muchos más eran la música que les representaba. Hoy eso es mierda carca y aburrida, hoy imperan gente como Bob Marley (en paz descanse), los Aslandticos (en Andalucía), Extremoduro, Marea, Macaco, Canteca de Macao y demás artistazos cuya única reivindicación es la de poder drogarse públicamente. Versos como "dime que lo deje porque ya no puedo más" o "me voy a poner Deltoya" son algunos de los que mejor ilustran mi opinión.

Quizás los que me leáis sin conocerme podéis haceros ideas equivocadas sobre mí, quizás creéis que busco la represión de vuestro método de expresión o que me inclino por la derecha. ¡No! No es nada de eso. Lo que intento expresar no es desacuerdo, sino desencanto. He gastado diecinueve años de mi vida teniendo una imagen idealizada de la izquierda que, los que más quieren colgarse la medalla de revolucionarios, están ensuciándome. La izquierda aunténtica no busca colgarse medallas. Creo que muchos os enfadaréis con esta entrada y os sentréis atacados (sobre todo mis amigos) pero si os dais por aludidos, creo que deberíais reflexionar sobre mis palabras. Me despido con una pregunta: ¿Fumáis porros y portáis el símbolo porque sois hippies o sois hippies para fumar porros y portar el símbolo?